El tipo de sangre parece estar vinculado con el riesgo de COVID-19

Tina Gutiérrez
Tina Gutiérrez

Hace casi 20 años, la comunidad científica informaba que la sangre tipo O estaba asociada con un menor riesgo del SARS (síndrome agudo respiratorio grave) original. Otros estudios habían vinculado la sangre tipo O a un mayor riesgo de infección por cólera, virus estomacales (norovirus) y la bacteria Helicobacter pylori.

Así, desde los primeros meses de la pandemia de COVID-19, los científicos han estado investigando si el grupo sanguíneo ABO está relacionado con el riesgo de infección por SARS-CoV-2 y de COVID-19.

Sobre este tema, la revista científica Journal of American Medical Association realizó una entrevista al investigador Sean Stowell, especialista en transfusiones en el Brigham and Women’s Hospital y la Universidad de Harvard en Boston.

Stowell señaló que la mayoría de los estudios sobre la relación entre el SARS-CoV-2 y los diferentes grupos sanguíneos han encontrado que, si se mantienen todos los demás factores iguales, las personas con sangre tipo A tenían más probabilidades de infectarse que las personas con tipo O.

Algunos estudios realizados no han encontrado ninguna relación entre el grupo sanguíneo y el riesgo de COVID-19, y ninguno ha vinculado el tipo O con un mayor riesgo de infección por SARS-CoV-2.

¿Por qué el grupo sanguíneo importa en el SARS-CoV-2?

Varios estudios recientes ofrecen posibles explicaciones sobre por qué el tipo de sangre sería relevante en la infección por el nuevo coronavirus. Uno de ellos, realizado por Stowell y sus colegas, sugiere que tener sangre tipo A hace que el SARS-CoV-2 sea “más pegajoso” a las células donde se aloja el virus.

La historia de este trabajo comenzó cuando, al principio de la pandemia, se le pidió a Stowell y su equipo que desarrollaran una prueba para detectar evidencia de infección por SARS-CoV-2. La prueba, autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos para uso de emergencia, utilizó una forma recombinante de una proteína del SARS-CoV-2 para detectar anticuerpos en muestras de sangre.

Durante el desarrollo de la prueba, el equipo notó algo que los sorprendió: el fragmento de proteína utilizado se parecía a una antigua familia de proteínas de unión a carbohidratos llamadas galectinas, presentes en todas las especies animales. Algunas galectinas han demostrado interactuar con los antígenos ABO, que son carbohidratos, y esto llevó a la suposición de que esos antígenos podrían ser la razón por la cual esta proteína de unión del SARS-CoV-2 parecía preferir la sangre tipo A en lugar de la tipo O.

Para investigar más a fondo, el equipo de Stowell modificó células de ovario de hámster chino (CHO) para expresar tanto el antígeno del grupo sanguíneo A como el del grupo O. Descubrieron que las células que expresaban el antígeno del grupo A eran significativamente más propensas a infectarse con el SARS-CoV-2 que las que expresaban el antígeno del grupo O. Además, descubrieron que una galectina específica bloqueaba la infección en las células que expresaban el antígeno del grupo A, pero no en las que expresaban el antígeno del grupo O.

Diferencia entre variantes

Las variantes Delta y Ómicron del SARS-CoV-2 mostraron preferencia por las células que expresaban el grupo sanguíneo A, y la Ómicron demostró una afinidad aún mayor por el antígeno del grupo A.

Aunque no se investigaron las células que expresan el antígeno del grupo B, un análisis adicional encontró una mayor afinidad de Delta y Ómicron por la sangre tipo B en comparación con la sangre tipo O.

Los hallazgos sugieren que el antígeno del grupo sanguíneo A hace que el SARS-CoV-2 sea más “pegajoso” a las células. También apuntan a que la galectina-4 podría modular la influencia del tipo de sangre en la infección por SARS-CoV-2.

Otros estudios respaldan la relación entre el grupo sanguíneo y la susceptibilidad al SARS-CoV-2, sugiriendo diferentes mecanismos posibles. Por ejemplo, se encontró que el grupo O y ciertos anticuerpos naturales parecen estar asociados con un menor riesgo de COVID-19.

En resumen, estos estudios ofrecen evidencia de que el grupo sanguíneo A puede ser un factor de riesgo para la infección por SARS-CoV-2, pero se necesita más investigación para comprender completamente la relación entre los antígenos del grupo sanguíneo y la susceptibilidad al virus.

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